El «miembro fantasma»: cuando la mente ve lo que no hay

elpais.com THE CONVERSATION / HARRIET DEMPSEY-JONES 

A menudo las personas con miembros amputados experimentan el fenómeno del llamado «miembro fantasma”, por el que todavía pueden sentir la presencia de los dedos, las manos, los brazos, los pies o las piernas, e incluso sentir dolor allí donde antes se encontraban las partes amputadas. Hasta hace poco, la ciencia no tenía explicación para este fenómeno.

Ahora, empleando resonancia magnética de ultra alta resolución, unos investigadores de la Universidad de Oxford han logrado examinar el cerebro de personas que han sufrido amputaciones y ver qué cambios se producen tras la pérdida de un brazo. La observación del cerebro con este grado de detalle ha revelado por primera vez que el cerebro de los amputados conserva un mapa increíblemente detallado de la mano que les falta y de cada uno de los dedos. La existencia de este detallado mapa de la mano en el cerebro –décadas después de la amputación– podría explicar en parte el fenómeno del miembro fantasma.

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Pensar mucho ¿lo mismo que pensar bien?

Pensar mucho ¿lo mismo que pensar bien?

Foto: Geralt. Pixabay

¿Pensar mucho es lo mismo que pensar bien?

La forma en la que pensamos sobre las cosas nos facilita una mejor definición de los problemas y una mejor búsqueda de alternativas. Se trata de cambiar el “pensar mucho” por el “pensar bien”, siendo bien la forma que nos permite conseguir nuestros objetivos, o lo que es lo mismo, la que nos permite ir desde dónde estamos hasta dónde queremos estar.

Habitualmente, tendemos a pensar de dos maneras: en círculo, lo que se manifiesta en expresiones como “yo le doy muchas vueltas a las cosas” o “no hago más que darle vueltas” o en túnel, queriendo ver un punto en la lejanía viendo negro todo lo demás: “no tengo otra opción” o “es que no soy capaz de ver otra salida”. Lo cierto es que tanto una forma de pensar como la otra son tremendamente limitadoras. La primera porque a lo que damos vueltas una y otra vez es al problema, no a las posibles soluciones, y la segunda porque ese efecto túnel nos impide ver cualquier otra posibilidad obcecados en no mirar en otras direcciones.

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